“Toda mi carrera fueron buenas experiencias”

Suboficial Principal Ricardo Ariel Najar de Santa Ana, Tucumán

Nació hace 45 años al sur de la provincia y, como muchos de sus coterráneos, eligió la Armada Argentina desde muy joven para desarrollar su profesión. Hoy es Suboficial Principal Aeronáutico y gran parte de su carrera la transitó en la Segunda Escuadrilla Aeronaval de Helicópteros con la que realizó varias campañas antárticas.

ESPORA, BAHÍA BLANCA – Ricardo Najar era un adolescente en los años ‘90 cuando comenzaron a llamarle la atención algunas publicidades en la televisión: “Me gustaban los barcos, los soldados y los helicópteros, es por eso que ingresé a la Armada en 1991 cuando tenía 15 años y no conocía el mar”, introdujo el marino tucumano.

Confiesa que nunca llegó a pensar en otra posibilidad para su futuro más allá de la Armada Argentina, institución con la que está muy agradecido: “Al principio dije ‘voy a probar’ y hoy es realmente un estilo de vida, no sé qué hubiera sido de mí si no hubiera entrado en la Armada”.

Aún recuerda el orgullo de su padre cuando ingresó, “era porque no seguía el ejemplo de alguien, todo lo hacía por mí y mi futuro”. Ricardo se anotó en la Escuela de Suboficiales de la Armada en la época en que la especialidad Aeronáutica se cursaba durante 3 años, completando un cuarto año en la Base Aeronaval Punta Indio, asiento de las unidades de la Aviación Naval junto a las bases Almirante Zar en Trelew y Comandante Espora en Bahía Blanca.

“Todo lo que tengo se lo debo a la Armada. Cuando estaba en la Escuela de Suboficiales pensaba en lo diferente que era mi vida antes; es un gran cambio en la disciplina, con mucho esfuerzo en el trabajo, pero esta profesión verdaderamente me gusta. Trabajar es una obligación, pero se convierte en un placer cuando te gusta”, destacó.

En la Base Aeronaval Comandante Espora –cercana a la ciudad de Bahía Blanca, en el sur bonaerense– es donde se encuentra el Suboficial Najar hace más de 4 años en la Segunda Escuadrilla Aeronaval de Helicópteros. Fue su primer destino de 1994 a 2006 y regresó en el 2014. “La Escuadrilla es mi casa, vine de jovencito y espero retirarme acá; somos una familia”, dijo con sentido cariño.

“Tuve la posibilidad de navegar mucho, pero prefiero el aire”, sonrió. Como Aeronáutico estuvo de pase 4 años en la Primera Escuadrilla Aeronaval de Helicópteros y 4 años más en la Escuadrilla Aeronaval de Caza y Ataque donde se encuentran los aviones Super Etendard. “Toda mi carrera fueron buenas experiencias”, sintetizó.

En la Segunda Escuadrilla Aeronaval de Helicópteros, Ricardo es encargado en el Cargo Electricidad donde todas las mañanas luego de la formación se planifica el día de trabajo: “Todo el tiempo ejercitamos con la Flota de Mar y con la Infantería de Marina, y nos capacitamos, incluso con otras Fuerzas; pero lo más destacado para mí es el trabajo en la Antártida, es único”, dice con entusiasmo.

“Fui 5 veces con los helicópteros Sea King en Campaña Antártica de Verano (CAV) y siempre aprendés algo nuevo. A medida que pasan los años y uno avanza en la carrera se va adquiriendo más responsabilidad y vamos recibiendo a los más jóvenes”, contó. Najar participó de la última CAV 2018-2019 a bordo del rompehielos ARA “Almirante Irízar”.

En los últimos años de su carrera –estima unos 7 más–, Ricardo anhela seguir creciendo profesionalmente además de compartir nuevas experiencias de intercambio con otras Armadas.

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Por lo pronto, continúa su rutina de trabajo y está dispuesto y alistado para viajar a la Antártida si la Fuerza lo requiere. Hoy vive en Bahía Blanca, cerca de su destino, con su señora que también es oriunda de Tucumán y sus hijos de 22 y 15 años. “La familia siempre me acompañó, es difícil porque se extraña, pero ya todos nos acostumbramos. A uno de nuestros hijos le dicen ‘tucu’ porque nació allá”, contó como una anécdota.

A la provincia vuelve todos los años, su mamá vive en Santa Ana como 2 de sus 5 hermanos; él es el tercero. Ricardo rememoró sus estudios en la escuela agrotécnica de su ciudad natal ya que siempre le gustó el trabajo en el campo y también porque las principales actividades en Santa Ana son la agricultura, la caña de azúcar y el limón.

El papel de los Sea King en la Antártida

Los helicópteros Sea King que integran la Segunda Escuadrilla están diseñados para operaciones antisubmarinas; tareas de exploración; guiado y ataque; helitransporte de asalto; búsqueda y rescate; evacuación sanitaria; apoyo a la población civil en siniestros y emergencias; reabastecimientos logísticos de bases terrestres y unidades de la Flota de Mar.

Asimismo, estos helicópteros son destacados a la Antártida a bordo del rompehielos ARA “Almirante Irízar” como dotación complementaria para realizar las tareas de reaprovisionamiento de bases antárticas y recambio de personal.

El hangar del rompehielos alberga dos helicópteros Sea King que dependen de la Escuadrilla. El Grupo Aeronaval Embarcado para la campaña pasada estuvo compuesto por 8 pilotos oficiales, un oficial técnico y 17 suboficiales.

Los Sea King tienen la capacidad de transportar una carga externa (carga frigorizada, equipos científicos, combustible, vehículos, motos de nieve, materiales de construcción y traslado de personal) de hasta 2.700 kilogramos, siendo estas unidades muy necesarias para operar en la Antártida.

Fuente: Gaceta Marinera

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